viernes, 15 de febrero de 2013

Medicina Antropológica

¿QUE CAMINOS RECORRE EL PENSAMIENTO MEDICO EN LA HISTORIA PARA LLEGAR A LA CONCEPTUALIZACION DE LA MEDICINA ANTROPOLOGICA?         

Dr. Ramón Humberto Alvarez

          La medicina antropológica, es la manera más eficaz de cuidar la salud de la población, es la síntesis que se forja a través de un largo camino, a través de la historia, a partir originariamente de dos escuelas clásicas de la Antigua Grecia, la de Cos y la de Cnidos. La primera, de Hipócrates, era la integralista, la otra de Cnidos, la opositora. Y durante mucho tiempo el enfoque, práctica e interpretación del individuo o persona con respecto a la salud, se debatió básicamente entre dos conceptos: uno integralista y el otro organicista o localicista. 
          Mucho tiempo después Maimonedes, no obstante insiste en la concepción integral, sin embargo con el paso de los años,  adquieren definición dos enfoques: el monista y el dualista.
          En este contexto, y como evolución conceptual y social, la Medicina Sicosomática es la última estación para llegar a la real Medicina Integral que es la Medicina Antropológica, pues si allí nomás quedara, esto implicaría que si algunas dolencias son “psicosomáticas”, otras deberían no serlo, y la utilidad de tal diferenciación nosológica carecería de sentido, pues paradójicamente, un tal punto de vista perpetúa el tradicional “dualismo practico”, que la Medicina Psicosomática se supone debió y debe aún superar.
          Por otro lado, para los “reduccionistas”, solo aquello que es estrictamente científico es medicina. Y lamentablemente, el actual modelo hegemónico, es el biomédico, que está basado en el modelo científico-natural (según nomenclatura de la escuela Alemana), el cual se caracteriza por ser positivista, experimental, analista, racional y mecanicista.
          El “neo Hipocratismo” surge en el siglo XX, el siglo de los mayores cambios científicos. Entonces, ya no se dice que importa conocer más el enfermo que la enfermedad, ni lo contrario -enfermedad más que enfermo- sino que importan ambos: enfermo y enfermedad. Cuerpo y mente, son dos aspectos de la misma moneda y deben concebirse, estudiarse, y tratarse simultáneamente y con los mismos recursos y rigor científico.
          El enfermo sigue siendo en el último trance un ser individual con una queja individual, con un reclamo individual, con una pretensión individual. La Medicina, no puede evadirse de esa acción de hombre a hombre. Cada enfermo es distinto, es siempre una persona diferente. El enfermo es una unidad, por ende el diagnostico debe ser integral, individual, personal.
          El modelo integral,  holístico, es el contra-dogma consolidado en la década del 70 para sumar humanismo con ciencia. Este modelo Integral o modelo Antropológico, es el que permite un enfoque sistemático para el conocimiento medico y su practica clínica. Es el que se basa en el concepto moderno de Medicina socio-psico-somatica, permitiendo unificar los métodos científicos a la práctica clínica y al cuidado de los pacientes. La concepción Antropológica, es la suma de la medicina científico-natural y la sociopsicosomatica o biopsicosocial.
          En lo que respecta a nuestro país, son innumerables los valiosos aportes de conocidos e ilustres médicos que sentaron las bases de la medicina antropológica. Simplemente, por nombrar algunos, traigo a la cita al Dr. Florencio Escardó (de destacada actuación en la quinta década del siglo XX), y luego, contemporáneo ya, al  Dr. J.M. Mainetti  (Antropobioetica).
          Finalmente, destaco algunos conceptos que me impactaron: “la enfermedad tiene algo que ver con la cultura” de Schaefer, o “la salud es una sociedad”, también, “la Medicina es una ciencia de acción, cuyo principal merito “radica en la instrucción de un obrar correcto”, de  Wolfgang Gerock.
                                                                                                                                                                                                                                                                   
¿CUAL ES EL OBJETIVO DE LA MEDICINA ANTROPOLOGICA?
          H. Sigerist señalaba que la Medicina es una ciencia social, y Virchow sostenía: “la política no es otra cosa que la medicina en gran escala”. De tal manera, la Medicina debe ocupar un lugar fundamental en la arquitectura de conjunto de las ciencias humanas: más que otra, está ella cerca de la estructura antropológica que sostiene a todas.
          El nombre de “medicina antropológica” se debe a Schwarz y es del año 1962.
El objetivo de la Medicina Antropológica es reivindicar, promover, difundir, y divulgar, nada más y nada menos que el aspecto humanístico del acto médico. Es la mirada hacia el paciente, como sujeto y no como objeto, es la Medicina de la Persona  (Tournier). Es una manera de pensar y actuar en medicina. 
          La Medicina Antropológica, es profunda y antireduccionista, implica la totalidad del ser humano, que es un complejo somato-psico-socio-cultural. A la biología suma la antropología.                                      
        Si aceptamos o reconocemos que el individuo es INDISOLUBLE, podemos asumir que tal unidad, tiene su Singularidad (Singularidad del Paciente).
        El clínico o especialista con mente antropológica debe hacer la síntesis, ambos deben saber encontrar el lazo de unión de ese fárrago de papeles que el enfermo ha reunido en su deambular por consultorios, laboratorios  y gabinetes.  La Antropología Médica, pertenece a unas de las áreas de especialización de la antropología social. “Los trastornos se constituyen como enfermedad cuando un sujeto les asigna el significado de síntomas, quedan así implicados los sistemas socioculturales y las representaciones sociales e instituciones de una sociedad”.                                                                                   
        En el capitulo “Enfermedad y cultura: política del monstruo de Daniel Link”, entre otros conceptos, me resultan interesantes los siguientes: en el siglo XXI, la enfermedad recupera viejas metáforas y personajes ilustres (contagio por contacto, transfiguración nocturna), porque vuelven los terrores del siglo XIX (la TBC y las demás enfermedades de las vías respiratorias: neumonía, asfixia. Pero la novedad HIV (mucho más que la del SIDA) es que la Enfermedad conecta indefinidamente, y de manera masiva al ser humano con las maquinaria medico-farmacológica (la industria farmacológica es la tercera después de las armas y el petróleo).
         Y esta conexión, a diferencia de la radioterapias y quimioterapias propias del siglo XX, no es tanto un envenenamiento como una “suspensión indefinida del combate” (mío el encomillado). El SIDA es, efectivamente, la enfermedad del capitalismo tardío.
          Y en otro momento Daniel Link nos dice: “Ya no se trata de conjurar al Monstruo mediante el aislamiento (como hizo el siglo XIX) o la guerra total (como quiso el siglo pasado). Hoy lo monstruoso no es un principio de inteligibilidad (el “sentido de la vida”) sino una ética y una estética de la existencia. Y en esa mutación antropológica estamos todos implicados.
                                                                                 
                                                                         Dr. Ramón H. Alvarez